me siento enojado
desenfocado
perdido
y angustiado.
Me siento perseguido
me ofende todo
me lastima todo
me cuesta tomar el rumbo de la estabilidad.
Quiero contar lo que me conviene de este dolor
la parte mas neutra de lo podrido de este pozo
un hueco en la mente
donde todo cae, no florece, no brilla.
Inferior a todo
respiro y me duele
me convierto en mi propio Edipo
Me siento encerrado en mi sangre
en mi genealogía
en la violencia y la neurosis
en el silencio y la mediocridad.
Hay una pelea constante en mi cabeza
son dos perros que se muerden
uno es un pozo
el otro es la luz
El pozo es fuerte y juega con mi mente
el pozo muerde y desgarra
arranca y despoja. El pozo me enloquece, y me lleva consigo
me hunde, en el pozo.
Pero deja huecos.
Partes indelebles de cordialidad y amor
de empatía y conexión.
Aquella luz perra, que insiste en mi
reluce risas sinsentido
inefables, desde el corazón
melancólica esperanza
con la mirada empañada
de la mano de un suspiro aliviante
Como un fuerte rock n' roll
un grito primal de liberación
que desempolva la modorra del pozo
y sacude mi cabeza.
Así todo el día, todos los días
Se resiente mi organismo
de tanta sacudida se me pierde la constancia
por esta plusvalía de dichas discordancias
manejo desconfiado cuidando mi pellejo
de encontrarme en el espejo lo peor de mi reflejo.
Agua, luz y arroz.
un mandala curativo de colores pastel
las profundas aguas de las playas en verano
el calor de entre sus sábanas en el frió invierno
hacer crujir las hojas secas
oler las flores del más hermoso pimpollo.
Un tiempo
el ocio
el sentir sin decir
el actuar sin medir
construir al reír
caminar y vivir