Enero, segunda quincena, bien temprano, de verdad que si, los bolsos echos, fresco (agudizar la voz para leer "fresco"), dormidos, saludito rápido, mis viejos que nos apuran, el pueblo vacío salvo por algún que otro pendejo en moto o los borrachines que pasan tambaleando el paso riéndose solos. Jueves 13 de Enero, rumbo a la costa uruguaya, uno entra al auto con ojos pesados y con una incomodidad de la puta madre, en la cual es casi imposible posicionarse para descansar. El viejo carga el tanque, el playero fresco como una lechuga me hace empezar a dudar de lo que estuvo haciendo toda la noche como para estar tan arriba; -"Chicos persignensé" dice mi vieja, nos persignamos porque somos católicos practicantes, niños y medios balas también.
-"Lissto, vamos? mi viejo, -"Vamos nomas" mi vieja, y yo me duermo, y no me duermo: Nose que cosa agarre para que sirva de almohada, mmm, es mullidita y peluda, tiene que ser algún pulover o alguna boludes de esas que usa mamá. Es imposible, me quedá siempre el cuello tiezo por esta mierda, la cosa mullidita se cae, tengo el coso del cinturón de seguridad en el culo y me jode para sentarme dignamente.
Yo - "Aaaaaaggghh, ya fue! ....'sta mierda!" , vieja -"Que pasa?", Y -"Es imposible dormirse", V -"Bueno, dormite", Y -"Eeeeesss que, justamente!", V -"Bueno, habla despacio que tus hermanitos SI duermen. Queres unos mates?", Y- "Bueno, dame a ver", así como cien kilómetros, escuchando la radio, charlando (casi siempre de lo mismo porque al ser humano le encanta caer siempre en los mismos temas y afirmar y recontra afirmar lo de siempre) y viendo verde.... verde verde verde verde verde, trigo, alfalfa, soja, sorgo, TODO. Me conozco los campos de cada paisano de Entre Ríos, eh contado todas las vacas, silos, molinos y caballos que vi en todos los viajes que hice en mi vida. Tantos ya perdí la cuenta. Quiero llegar a frontera ya, cruzar ese puente que de la mitad para acá se llama Gral. San Martín y de acá para allá se llama Gral. Artigas y que mi cabeza se crea que es otro aire, siendo en realidad el mismo país que por temas constitucionales cambia de nombre. No falta mucho, unos pueblos más ¿cuanto? ¿100, 120 km? algo así calculenle.
Llegamos, cruzamos (Esta buenísimo cruzar porque el puente de mierda se arquea para arriba y cuando lo vas a cruzar se ve re empinado y estas en la mitad de todo y te encontras en lo más alto y desde ahí miras para adelante y esta todo empinado, pero ahora para abajo), llegamos a aduana uruguaya, y como buenos argentinos llevamos algunas cosas encanutadas en mochilas, abajo de los asientos y cosas así...
Nada... pasamos COMO SI NADA, buenos días nos dijeron, "documentos?" dijo la chica detrás del box vial, "como no" dice mi viejo pasándoles los documentos. Listo, todo en orden, así fue, así pasamos.
Gracias a Dios no nos revisaron nada, respiramos tranquilos, ahora es lo mismo; vacas campo, verde, silos, caballos y molinos, pero con otro aire, aire de país extranjero, es obvio, todo está en la cabeza; el aire es el mismo y es el mismo pedazo de tierra que culpa de unos porteños se terminó por separar de la Argentina, la gente es casi igual, sino que a veces usan el "tu" y tienen yo diría casi una obsesión con el mate, cosa que llevan el termo hasta para andar en bici, SI, ANDANDO EN BICI.
Bueno, así estuvimos también como tres horas más, mis hermanitos de vez en cuando tenían hambre y las galletitas compradas para salvaguardar estas situaciones hicieron migas por todo el auto, abría y cerraba ventanillas porque el aire se enviciaba, ponía y sacaba discos y así hasta llegar a la interbalnearea.
Aaahh, adorada interbalnearea, ruta del "no problem", donde los caretas empiezan a asomar y conviven sin molestarse con las familias que manejan fords noventosos, los eucaliptos nos dan la bienvenida, la radio se pone cool y las ilusiones se elevan alto.
Se ven las primeros balnearios, se ven los moros, se huele el fresco del eucalipto y todo así es cuando se sucede un extraño impass adentro del auto en medio de tantas horas de viaje y humores turbios.
LLEGAMOS A CASA!!!! Un poco diferente de la foto de Internet por cierto, pero no importa, de verdad que no importa, bajamos los bolsos y la ropa que estaba con nosotros. Todo, absolutamente todo estuvo con nosotros durante el viaje, el hambre, el sueño, la risa, las migas, el meo aguantado, el viento en la cara, los mates, los discos de música, las radios horrendas trasmitiendo canciones de Franco DeVita, las vacas, la madrugada, el mediodia, el campechano, el madrugador, el griterio adentro del auto, las jodas, el campo, el campo, el campo...
En fin, todo pasa dice la canción, y merecido descanso el que nos regalamos de vez en cuando, ahora, que todo fluya en esta semana, y sea infinita en la memoria.
-"Lissto, vamos? mi viejo, -"Vamos nomas" mi vieja, y yo me duermo, y no me duermo: Nose que cosa agarre para que sirva de almohada, mmm, es mullidita y peluda, tiene que ser algún pulover o alguna boludes de esas que usa mamá. Es imposible, me quedá siempre el cuello tiezo por esta mierda, la cosa mullidita se cae, tengo el coso del cinturón de seguridad en el culo y me jode para sentarme dignamente.
Yo - "Aaaaaaggghh, ya fue! ....'sta mierda!" , vieja -"Que pasa?", Y -"Es imposible dormirse", V -"Bueno, dormite", Y -"Eeeeesss que, justamente!", V -"Bueno, habla despacio que tus hermanitos SI duermen. Queres unos mates?", Y- "Bueno, dame a ver", así como cien kilómetros, escuchando la radio, charlando (casi siempre de lo mismo porque al ser humano le encanta caer siempre en los mismos temas y afirmar y recontra afirmar lo de siempre) y viendo verde.... verde verde verde verde verde, trigo, alfalfa, soja, sorgo, TODO. Me conozco los campos de cada paisano de Entre Ríos, eh contado todas las vacas, silos, molinos y caballos que vi en todos los viajes que hice en mi vida. Tantos ya perdí la cuenta. Quiero llegar a frontera ya, cruzar ese puente que de la mitad para acá se llama Gral. San Martín y de acá para allá se llama Gral. Artigas y que mi cabeza se crea que es otro aire, siendo en realidad el mismo país que por temas constitucionales cambia de nombre. No falta mucho, unos pueblos más ¿cuanto? ¿100, 120 km? algo así calculenle.
Llegamos, cruzamos (Esta buenísimo cruzar porque el puente de mierda se arquea para arriba y cuando lo vas a cruzar se ve re empinado y estas en la mitad de todo y te encontras en lo más alto y desde ahí miras para adelante y esta todo empinado, pero ahora para abajo), llegamos a aduana uruguaya, y como buenos argentinos llevamos algunas cosas encanutadas en mochilas, abajo de los asientos y cosas así...
Nada... pasamos COMO SI NADA, buenos días nos dijeron, "documentos?" dijo la chica detrás del box vial, "como no" dice mi viejo pasándoles los documentos. Listo, todo en orden, así fue, así pasamos.
Gracias a Dios no nos revisaron nada, respiramos tranquilos, ahora es lo mismo; vacas campo, verde, silos, caballos y molinos, pero con otro aire, aire de país extranjero, es obvio, todo está en la cabeza; el aire es el mismo y es el mismo pedazo de tierra que culpa de unos porteños se terminó por separar de la Argentina, la gente es casi igual, sino que a veces usan el "tu" y tienen yo diría casi una obsesión con el mate, cosa que llevan el termo hasta para andar en bici, SI, ANDANDO EN BICI.
Bueno, así estuvimos también como tres horas más, mis hermanitos de vez en cuando tenían hambre y las galletitas compradas para salvaguardar estas situaciones hicieron migas por todo el auto, abría y cerraba ventanillas porque el aire se enviciaba, ponía y sacaba discos y así hasta llegar a la interbalnearea.
Aaahh, adorada interbalnearea, ruta del "no problem", donde los caretas empiezan a asomar y conviven sin molestarse con las familias que manejan fords noventosos, los eucaliptos nos dan la bienvenida, la radio se pone cool y las ilusiones se elevan alto.
Se ven las primeros balnearios, se ven los moros, se huele el fresco del eucalipto y todo así es cuando se sucede un extraño impass adentro del auto en medio de tantas horas de viaje y humores turbios.
LLEGAMOS A CASA!!!! Un poco diferente de la foto de Internet por cierto, pero no importa, de verdad que no importa, bajamos los bolsos y la ropa que estaba con nosotros. Todo, absolutamente todo estuvo con nosotros durante el viaje, el hambre, el sueño, la risa, las migas, el meo aguantado, el viento en la cara, los mates, los discos de música, las radios horrendas trasmitiendo canciones de Franco DeVita, las vacas, la madrugada, el mediodia, el campechano, el madrugador, el griterio adentro del auto, las jodas, el campo, el campo, el campo...
En fin, todo pasa dice la canción, y merecido descanso el que nos regalamos de vez en cuando, ahora, que todo fluya en esta semana, y sea infinita en la memoria.
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