"Mi táctica es ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón no abismos.
Mi estrategia es en cambio
mas profunda y mas simple
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no se cómo ni sé
con qué pretexto
por qué ... me necesites."
Mi Táctica.- Mario Benedetti
Se avergonzaba de cada palabra escrita, pero era tarde. Deseaba volver atrás, tan atrás como para olvidar aquel momento en donde vio su foto. Ansiaba con el corazón que se materialice su ilusión, tan débil y enérgica a la vez.
Pero el primer paso ya estaba echo y llegaban sus respuestas como un radar de submarino, débiles pero esperanzadoras, sabía su nombre y su edad, la cara de algunos allegados y cuan linda era su mascota. Tonta y fugazmente era su todo, y paraba el mundo por leer correctamente sus respuestas -Tan mal no me está yendo, ha!, algunos de sus pensamientos constantes, aunque conocía muy bien sus debilidades.
Respondía tan rápido y cortés que a veces no daba tiempo ni a respirar, efusivo y espontaneo entregaba todo al mostrador por momentos como podía llegar a ser el más indiferente con la compostura alta. Quería saber tanto como explorar su corazón cual animal hambriento de hace meses; pecando de molesto iniciando conversaciones a horas inapropiadas, terminaba por no importarle en absoluto, siempre y cuando respondiera en un lapso de tiempo razonable, pues se sentía el más inútil cuando no respondía algún llamado bienintencionado suyo. Y era duro, el juez más duro con si mismo, prometiéndose que no volvería a pasar, que mantendría la distancia y la magia de la indiferencia, aunque conocía muy bien sus debilidades y entendía que tarde o temprano volvería a caer en algunas de las flaquezas de su mente y la ansiedad de su corazón.
Una sonrisa suya era una patada en el corazón y su ser, su sonrisa hacía que todo se mantenga en una especie de caída libre atemporal, flotando en el aire, y el todo no tenía importancia, era un estorbo para admirarla.
Vagos mensajes, sonidos, emociones predeterminadas y alguna foto instantánea era cemento y piedra para edificar un amor idealizado, tan distante como al alcance de su mano
Había creado conexiones sociales, algunos amigos y amigas sabían de ella, la conocían bien y era dulce y agradable según ellos. Sonrisas cómplices y palabras alentadoras hacían que su ilusión se arrebate de helio e infle su pecho, dispuesto a destruir una nación con el poder de su dedos y la sombra de su espalda gigante. El secreto del cortejo perfecto, para él, que no tenia calidad de Don Juan ni semental ganador, estaba en su cabeza, fría y calculadora. Medía con precisión cada una de sus palabras, como una especie de alquimia en la que una combinación de elementos y pócimas pueden crear a la piedra filosofal, el creía que fusionando tiempo de respuesta, calidad del chiste, el ingenio, extensión de la respuesta y la mixtura correcta de emoticones "felices" lograría un encuentro, una esperanza mayor que le de la oportunidad de concretarle.
Facebook, whatsapp, twitter y todo tipo de cablerio informatico servía, para espiar en secreto ("Stalkear") y conocer sus gustos; boys bands para minitas, electrónica de David Guetta, dos o tres fotos de Disney, dos o tres fotos de su familia, de su perro ("...reino hermoso chuchi NUNK me faltes"), con un par de amigos, las veces que salió a bailar y nada más.
Su ilusión vivía en los secretos de su corazón y moría por momentos en los bajones de su cabeza. Hasta que un día fue ella la que comenzó la conversación, le temblaban las manos, danzó y puso el grito en el cielo de felicidad, su cabeza amaneció como un día soleado de verano, en la playa y sin nada que hacer más que disfrutar la vida. Rogaba que no sea para pedirle algo y que sus ("Holaaa, que haces?.... "Todo bien?) no sea mera diplomacia maquillada de carisma y buena onda, pero no fue así, le pidió que le hablara de algo que no sabía que hacer, mas estaba muy aburrida. Con una sonrisa en la cara y el corazón exaltado le escribía, pero recordaba su promesa con si mismo, que para no arruinarlo se mantendría <interesado pero no desesperado>, -Hombre! funciona!! gritaba su mente. Así dejo que hablara ella, como en recompensa de todo lo que había trabajado minuciosamente, como hormiga, para acercarse y ser. Fueron días felices y esperanzadores en los que sentía que tenia todo y todo le salía bien, despertaba al mundo con una canción y una sonrisa, como si el sol le brillaba solo a el y con más fuerza que antes.
Se sintió bien y lo disfruto al máximo, siendo el día donde ponía su mayor expectativa y todo el corazón abierto, le llego por texto una cachetada de realidad, tan dura, que comenzó a dirimir toda su esperanza desde adentro. Abatido ante todo, abatido ante la distancia que siempre estuvo, la poca confianza consigo mismo y la adoración tan intensa por algo tan desconocido el sol que brillaba para su singularidad se apagó y en su lugar llegó un nubarrón, gordo, obscuro, cargado de agua y muy lento, el nubarrón ese que se queda arriba de tu cabeza, de tu ciudad durante semanas y parece que no quiere irse. Era la nube perfecta para dormir la siesta, una siesta de 12 años como para no levantarse más y perecer entre una almohada las sabanas y kilómetros de frazadas.
A veces tenia una guitarra a mano y de las seis cuerdas salían canciones en forma de lamentos, que tocaba para el círculo de amigos que lo conocían bien. -En ese estado sos insoportable boludo!- le habían dicho, y fue justamente otra cachetada de realidad que le llegó como un aliento de vida la que lo paro de golpe y le sacó todas las impurezas, todo el óxido y la modorra que da la tristeza cuando se queda estancada. Se lavó la cara y se sorprendió, se vio tan cambiado que pensó que era otra persona y tardo unos segundos para reconocerse. Su cara estaba huesuda y ojerosa, el pelo sin fuerza y un poco blancuzca su piel. Salió a la calle, y la luz de la vida que sigue, le llego sin perdón y achino los ojos para apaciguar tanta energía, respiró y (borrón y cuenta nueva) se puso a caminar, sin darse cuenta había comenzado la primavera, los arboles altos y de antaño ya habían reciclado sus hojas caídas y las usaron de abono para volver a nacer en su verdor, los pájaros se perseguían por los aires, con sus cantos se requebraban y los pescadores del rió que en invierno flaqueaban, salían a trabajar con una piragua demás por el excesivo cargamento de peces que picaba el rio, eran épocas de abundancia.
Existió con alegría la revancha de vivir y sorteando un charco de una tormenta de días, vio en el reflejo del agua algo que lo dejó sin aliento, a ese algo lo conocía bien en dos dimensiones, bajo rayos catódicos y en poca definición. Se conocía, un poco de memoria un poco con imaginación, ese rostro que tanto le gusto en un principio, y que lo llevo a hacer y sufrir cosas impensadas, fue un descuido tan alegremente acertado que su corazón recordó la adrenalina de aquellos tiempos de acelere y azúcar. Si, en el momento en que todo había sido olvidado, se topo sin querer de frente con aquella ilusión materializada en un cuerpo de chica, se reincorporó de un salto, una vos lo había llamado por su nombre. Sus ojos la recorrieron desde sus zapatillas hasta el final de su pelo, no creería nadie lo que habia visto, estaba al fin enfrente de ella. Conoció su voz y su intimidad, sus verdaderos gustos y sus maneras. Lo que descubrió era treinta veces mejor de lo que alguna ves supuso. Su carisma vivaz exaltaba a los animales, su dientes, blancos y brillantes eran la excusa para hacerla reír y arreglarse el pelo con el reflejo de la cara en su dentadura, tenía la figura iluminada de juventud y una inteligencia que corría cualquier velo de ingenuidad.
En cuestión de una semana de encuentros fueron inseparables, descubrieron una afinidad que se potenció con el tiempo, no eran tan simples y aburridos como facebook te puede describir, sino que en convivencia eran capaces de sincronizar sus respiraciones y parodiar al mundo riéndose de la forma en que trataba la sociedad de emanciparlos de su juventud. La distancia que un principio ella dio por miedo se disfumino como el spray de la garua y esclareció todo entre los dos, ahora todo era diferente, supo que era sincero y no tuvo vergüenza de lo pasado, se adentro en el con la misma entrega que aquel lo habia hecho tiempo atrás.
Quedo todo en un segundo plano viviendo una pluralidad inalterable que apuntaba hacia el universo infinito, en ese entonces, en un momento de lucidez, notó una nube que pasaba cerca del sol dibujando una imagen del cielo completa. Un sol que con el contraste de las nubes encuentra a su luz con una fuerza única y que sin ella sería un día soleado más. Entonces la vio a ella, y comprendió que habia sido desde el comienzo esa nubecita rondante que hacía que todo su ser sea más en su compañía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario